05 de mayo de 2025

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El responsable de riesgos en la empresa española sigue siendo una figura poco conocida fuera del mundo asegurador y de las grandes corporaciones. Sin embargo, cada vez más empresas medianas con siniestralidad recurrente se preguntan si ha llegado el momento de profesionalizar esta función. En este artículo explicamos qué hace exactamente este perfil, qué valor aporta a la organización, cuándo tiene sentido incorporarlo y cómo se relaciona con otras áreas clave como finanzas, operaciones o el bróker de seguros.

Qué es un responsable de riesgos y qué no es

El responsable de riesgos, también conocido como risk manager, es el profesional encargado de identificar, analizar y gestionar los riesgos a los que está expuesta una organización. Su objetivo no es eliminar el riesgo, algo imposible en cualquier actividad empresarial, sino conocerlo, medirlo y tomar decisiones informadas sobre cómo afrontarlo.

Es importante despejar un malentendido frecuente: el responsable de riesgos no es el responsable de seguros. La contratación de pólizas es solo una de las herramientas disponibles dentro de una estrategia de gerencia de riesgos más amplia. El risk manager también trabaja con medidas de prevención, planes de continuidad, franquicias óptimas y criterios de autoseguro.

Otro error habitual es confundirlo con el responsable de cumplimiento normativo o compliance. Aunque hay puntos de contacto, el compliance officer se centra en el cumplimiento legal, mientras que el responsable de riesgos tiene una visión más amplia que incluye riesgos operacionales, patrimoniales, de responsabilidad civil y financieros.

Funciones principales del responsable de riesgos empresa España

Las funciones del responsable de riesgos en una empresa española varían según el tamaño y el sector, pero existen responsabilidades comunes en prácticamente todos los casos. La primera es la elaboración y mantenimiento del mapa de riesgos: un inventario estructurado de las amenazas a las que está expuesta la empresa, valoradas por probabilidad e impacto.

A partir de ese mapa, el risk manager define la estrategia de tratamiento de cada riesgo. Esto puede significar transferirlo a una aseguradora mediante una póliza, retenerlo con fondos propios a través de un autoseguro, mitigarlo con inversiones en prevención, o aceptarlo de forma consciente cuando el coste de cobertura supera el beneficio esperado.

Otras funciones relevantes incluyen la supervisión de los programas de seguros de la empresa, la coordinación con el bróker, el seguimiento de la siniestralidad y el análisis de tendencias. En muchas organizaciones, el responsable de riesgos también participa en la negociación de condiciones con aseguradoras y en la gestión directa de los siniestros más complejos.

Por último, una función estratégica cada vez más valorada es la comunicación interna del riesgo: trasladar a la dirección, al consejo y a los distintos departamentos una visión clara y accesible de la exposición de la empresa, para que las decisiones de negocio incorporen esa variable desde el principio.

Cuándo tiene sentido incorporar esta figura en una empresa mediana

No existe un umbral universal, pero hay señales claras que indican que una empresa mediana ha superado el nivel en el que la gestión de riesgos puede delegarse informalmente en el CFO o en el bróker de seguros. La más evidente es una siniestralidad recurrente que erosiona resultados año tras año sin que nadie analice en profundidad sus causas ni diseñe medidas correctoras.

Otro indicador es la complejidad creciente del programa de seguros: cuando una empresa gestiona más de cinco o seis pólizas de distinta naturaleza, con coberturas solapadas o lagunas no identificadas, la probabilidad de pagar de más o de quedar desprotegida en un siniestro crítico aumenta significativamente.

También conviene plantearse esta figura cuando la empresa afronta una expansión, una diversificación de actividad o una operación de fusión y adquisición. En estos momentos, la exposición al riesgo cambia de forma sustancial y resulta imprescindible contar con alguien que evalúe el nuevo perfil de riesgo de manera rigurosa.

Un ejemplo concreto: una empresa del sector logístico con una flota de más de ochenta vehículos y operaciones en tres comunidades autónomas llevaba cuatro ejercicios consecutivos con una ratio siniestros-primas superior al 85%. Nadie dentro de la organización tenía tiempo ni formación para analizar los datos con detalle. La incorporación de un responsable de riesgos a tiempo parcial, apoyado por una firma externa especializada, permitió identificar patrones de siniestralidad concentrados en dos rutas y en un perfil concreto de conductor. En dos años, la ratio bajó por debajo del 60%.

El responsable de riesgos empresa España y su relación con el bróker y la aseguradora

Una de las confusiones más habituales en empresas medianas es pensar que el bróker de seguros ya hace las veces de responsable de riesgos. El bróker es un intermediario especializado en la contratación y en la defensa de los intereses del cliente frente a la aseguradora; su función es valiosa, pero distinta. El risk manager trabaja desde dentro de la organización, con acceso a datos internos, a la cultura operativa y a la estrategia de negocio.

La relación ideal entre ambas figuras es de complementariedad. El responsable de riesgos define qué riesgos se quieren transferir y en qué condiciones; el bróker busca en el mercado asegurador la solución más eficiente para cubrir esos riesgos. Cuando esta colaboración funciona bien, el programa de seguros de la empresa es más coherente, más completo y habitualmente más económico.

Con las aseguradoras, el responsable de riesgos también puede jugar un papel relevante en la negociación de primas. Una empresa que llega a la renovación con datos propios de siniestralidad bien documentados, con un plan de mejora en marcha y con un interlocutor técnico cualificado tiene una posición negociadora muy diferente a la de aquella que solo presenta el cuestionario de riesgos estándar que pide la aseguradora.

Modelos de implantación: interno, externo o mixto

No todas las empresas necesitan ni pueden permitirse un risk manager a jornada completa en plantilla. En la práctica, la gerencia de riesgos en España se articula a través de tres modelos principales, y la elección depende del tamaño de la empresa, del volumen de siniestralidad y del grado de madurez que quiera alcanzar en esta materia.

El modelo interno puro es el más habitual en grandes corporaciones. El responsable de riesgos forma parte de la estructura organizativa, generalmente dependiendo de la Dirección Financiera o de la Dirección General, y cuenta con dedicación exclusiva y equipo propio. Para una empresa mediana española, este modelo solo suele justificarse cuando la siniestralidad anual supera ciertos umbrales o cuando la naturaleza del negocio implica riesgos de alta severidad.

El modelo externo consiste en externalizar la función a una firma especializada en gestión de riesgos y siniestros. Esta opción aporta flexibilidad, acceso a conocimiento especializado y un coste estructural menor. Es especialmente adecuada para empresas que necesitan profesionalizar esta área pero no tienen masa crítica para una contratación a jornada completa.

El modelo mixto combina ambas opciones: un responsable interno que coordina la estrategia y mantiene el contacto con la dirección, apoyado por una firma externa que aporta herramientas, datos sectoriales y capacidad operativa en la gestión de siniestros. Según la experiencia de AGAR Gestiona con sus clientes empresariales, este es el modelo que mejor equilibra coste y calidad en empresas con siniestralidad propia de volumen medio.

Cómo medir si la gerencia de riesgos está funcionando

Una de las preguntas más frecuentes de los directivos que dan el paso de profesionalizar esta función es cómo saber si la inversión merece la pena. La buena noticia es que la gestión de riesgos es una de las áreas de la empresa donde el retorno es más medible, siempre que se establezcan los indicadores correctos desde el principio.

Los indicadores más utilizados incluyen la ratio siniestros sobre primas, el coste total del riesgo (que engloba primas, franquicias asumidas, costes de prevención y costes internos de gestión), el número de siniestros por unidad de actividad y el tiempo medio de resolución. Estos datos, comparados año a año y con referencias sectoriales, permiten evaluar la evolución real de la exposición.

Más allá de los números, hay señales cualitativas igualmente importantes: la reducción de sorpresas en renovación, la mejora de la relación con aseguradoras, la mayor implicación de los departamentos operativos en la prevención y la capacidad de la dirección para tomar decisiones de inversión incorporando el impacto en el perfil de riesgo. Cuando estas señales se dan de forma consistente, la función de gerencia de riesgos está aportando valor real a la organización.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta contratar un responsable de riesgos para una empresa mediana? El coste depende del modelo elegido. Un risk manager en plantilla a jornada completa puede suponer un coste salarial de entre 50.000 y 90.000 euros anuales, según el sector y la experiencia. La externalización parcial a una firma especializada suele tener un coste significativamente inferior y ofrece mayor flexibilidad para adaptarse al volumen real de trabajo.

¿Qué diferencia hay entre un risk manager y un director de seguros? El director de seguros se ocupa principalmente de la contratación y gestión del programa de pólizas. El risk manager tiene una función más amplia: analiza todos los riesgos de la empresa, incluyendo los que no se transfieren a ninguna aseguradora, y trabaja tanto en la prevención como en la respuesta ante siniestros.

¿Es obligatorio tener un responsable de riesgos en España? No existe una obligación legal general para empresas privadas, aunque algunos sectores regulados como el financiero o el asegurador sí tienen requisitos específicos de gestión de riesgos. En el resto de casos, se trata de una decisión de gestión interna basada en el tamaño, la exposición y la estrategia de la empresa.

¿A partir de qué nivel de siniestralidad tiene sentido profesionalizar la gestión de riesgos? No hay un número mágico, pero una referencia habitual en el mercado es cuando el coste total del riesgo (primas más siniestros retenidos) supera el 1-2% de la facturación anual de forma recurrente. En ese punto, la mejora obtenible con una gestión profesional suele superar con claridad el coste de implantarla.

Conclusión

La figura del responsable de riesgos en la empresa española ha dejado de ser exclusiva de las grandes corporaciones. Las empresas medianas con siniestralidad recurrente tienen mucho que ganar al profesionalizar esta función, ya sea con un perfil interno, externalizado o mixto. El punto de partida no es contratar a nadie: es entender con precisión cuál es la exposición real de la empresa y qué decisiones están dejando de tomarse por falta de información estructurada. Desde ahí, el camino se vuelve mucho más claro.

¿Quieres saber cómo AGAR puede ayudarte? Si tu empresa tiene siniestralidad propia y quieres explorar cómo estructurar mejor su gestión de riesgos, estamos disponibles para una conversación sin compromiso. Cuéntanos tu caso a través de nuestro formulario de contacto

Si quieres saber más, servicios de gestión de siniestros para empresas.


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