Cómo funciona la peritación de siniestros en seguros: proceso, plazos y claves para aseguradoras
16 de marzo de 2026
La peritación de siniestros en seguros es uno de los procesos más críticos en la cadena de gestión de cualquier compañía aseguradora o mutua. De su rigor depende tanto la equidad en la indemnización al asegurado como la contención del coste del siniestro para la entidad. Sin embargo, en la práctica, es también uno de los eslabones donde más ineficiencias se acumulan: plazos que se dilatan, informes periciales incompletos o criterios de valoración heterogéneos. En este artículo analizamos cómo se estructura el proceso pericial, qué plazos marca la normativa y qué factores determinan su calidad técnica y económica.
Qué es la peritación de siniestros en seguros y para qué sirve
La peritación de siniestros en seguros es el proceso técnico mediante el cual un perito cualificado evalúa las causas, la extensión y el importe económico de los daños derivados de un siniestro cubierto por una póliza. Su función no es únicamente cuantificar el daño: también es verificar que el hecho siniestral encaja con las coberturas contratadas y que no concurren circunstancias que puedan modificar la obligación de indemnizar.
Para las aseguradoras y mutuas, la peritación cumple un doble papel. Por un lado, protege a la entidad frente a reclamaciones infundadas o sobredimensionadas. Por otro, garantiza al tomador o asegurado que la valoración de sus daños se realiza con criterios objetivos y documentados. Un informe pericial bien construido es, en última instancia, el soporte técnico que justifica cualquier decisión de pago o de rechazo.
Conviene distinguir entre la figura del perito de seguros designado por la aseguradora y el perito de parte, nombrado por el asegurado cuando no está de acuerdo con la valoración inicial. Ambas figuras están reguladas en la Ley 50/1980, de Contrato de Seguro, y su intervención puede desembocar en un proceso de peritos dirimientos si no existe acuerdo entre las partes.
Fases del proceso pericial: del aviso del siniestro al informe final
El proceso pericial en una compañía aseguradora sigue, en términos generales, una secuencia de fases bien definidas. Conocerlas en detalle permite a los responsables de siniestros detectar dónde se producen los cuellos de botella y dónde se generan los mayores riesgos técnicos o económicos.
La primera fase es la recepción y asignación del siniestro. Una vez comunicado el hecho, la aseguradora asigna el expediente a un perito, ya sea de plantilla propia o a través de una red externa. En esta etapa se revisan las coberturas contratadas, se verifica la vigencia de la póliza y se recaban los primeros datos del asegurado. Una asignación ágil y bien documentada desde el inicio reduce significativamente los errores en fases posteriores.
La segunda fase es la inspección del riesgo o del daño. El perito de seguros se desplaza al lugar del siniestro, o realiza una valoración remota cuando el tipo de daño lo permite, para constatar la extensión real de los perjuicios. Aquí se recogen fotografías, declaraciones, presupuestos de reparación y cuanta documentación acredite el alcance del daño. La calidad de esta visita es determinante para la solidez del informe final.
La tercera fase es la redacción y entrega del informe pericial, donde se recogen la descripción del siniestro, la valoración económica de los daños, la propuesta de indemnización y, si procede, las reservas técnicas o las causas de exclusión identificadas. Este informe es el documento que sustentará la resolución del expediente y, en caso de conflicto, el que se presentará ante árbitros o ante los tribunales.
Plazos legales y tiempos reales en la peritación de siniestros en seguros
La Ley de Contrato de Seguro establece que la aseguradora dispone de un plazo máximo de cuarenta días desde la declaración del siniestro para realizar la oferta motivada de indemnización o, en su defecto, dar una respuesta justificada sobre el rechazo. El incumplimiento de este plazo puede implicar la aplicación de intereses de demora, que en algunos supuestos alcanzan el tipo legal del dinero incrementado en un cincuenta por ciento, y a partir del segundo año, el veinte por ciento anual.
En la práctica, sin embargo, los tiempos reales de resolución dependen de múltiples variables: la complejidad técnica del siniestro, la disponibilidad del perito de seguros en la zona, la colaboración del asegurado en la aportación de documentación y la carga de trabajo del equipo gestor. Según datos del sector, los siniestros de hogar de baja complejidad se resuelven en plazos de diez a quince días hábiles, mientras que los siniestros industriales o con daños a terceros pueden extenderse varios meses.
Para las aseguradoras, controlar el ciclo de vida del expediente pericial no es solo una cuestión de cumplimiento normativo. Es también una palanca de eficiencia operativa y de satisfacción del cliente. Los sistemas de seguimiento en tiempo real, con alertas automáticas antes del vencimiento de los plazos legales, son hoy una herramienta imprescindible en cualquier departamento de siniestros bien organizado.
Criterios de valoración de daños: cómo se calcula la tasación del siniestro
La valoración de daños en el seguro no responde a un único criterio universal. El método de tasación del siniestro varía según el ramo, el tipo de cobertura contratada y las condiciones particulares de la póliza. Conocer estas diferencias es fundamental para que los técnicos de peritación apliquen el enfoque correcto y eviten desviaciones en la indemnización.
En el seguro de daños a bienes, el criterio más habitual es el valor de reposición a nuevo, minorado por la depreciación cuando así lo establece la póliza, o el valor venal del bien en el momento del siniestro. En el seguro de responsabilidad civil, la valoración se orienta al coste real de reparación del daño causado a terceros, incluyendo daños materiales, personales y, en su caso, perjuicios económicos acreditados.
Un ejemplo concreto ayuda a ilustrar la complejidad de esta fase. En un siniestro de incendio en una nave industrial de tamaño mediano, el perito de seguros debe distinguir entre el daño directo a la estructura y la maquinaria, los daños por humo y agua derivados de la extinción, y la pérdida de beneficios si la póliza incluye esa cobertura. Cada partida requiere un método de valoración distinto y documentación específica. Una tasación del siniestro que no diferencie correctamente estas partidas puede derivar en una sobreindemnización o en una reclamación posterior del asegurado.
Otro factor relevante es la infraseguro, es decir, la situación en que el capital asegurado es inferior al valor real del bien en el momento del siniestro. En estos casos, la Ley de Contrato de Seguro obliga a aplicar la regla proporcional, lo que reduce la indemnización en la misma proporción que el capital asegurado representa sobre el valor real. Una correcta valoración previa del riesgo, en fase de suscripción, es la mejor manera de evitar conflictos en esta materia.
Errores frecuentes en la peritación y cómo evitarlos
Desde la experiencia acumulada en la gestión de expedientes para aseguradoras y mutuas, existen patrones de error que se repiten con independencia del ramo o del tamaño de la entidad. Identificarlos de forma sistemática es el primer paso para reducir la siniestralidad técnica y los costes de gestión.
El primero y más común es la inspección insuficiente o tardía. Cuando el perito de seguros tarda en personarse, los daños pueden agravarse, ocultarse o ser reparados de forma provisional por el asegurado, lo que dificulta la valoración objetiva. Establecer tiempos máximos de respuesta para la primera visita, diferenciados por tipo de siniestro y nivel de urgencia, es una medida básica de control.
El segundo error frecuente es la falta de criterio uniforme entre peritos. Cuando una aseguradora trabaja con una red amplia de peritos externos, es habitual que la valoración de daños seguro similares presente desviaciones significativas según quién realice la peritación. Disponer de protocolos técnicos escritos, criterios de valoración estandarizados y procesos de revisión interna reduce esta variabilidad y mejora la calidad media del informe pericial.
El tercer error es no documentar adecuadamente las exclusiones identificadas. Un informe que declara el rechazo o la reducción de la indemnización sin respaldo documental suficiente expone a la aseguradora a reclamaciones extrajudiciales o judiciales con elevadas probabilidades de ser estimadas. La solidez jurídica del informe pericial no es opcional: es parte esencial del trabajo del perito de seguros.
Externalización de la peritación: cuándo y cómo hacerlo con garantías
Muchas aseguradoras y mutuas optan por externalizar total o parcialmente su red de peritación. Las razones son diversas: cobertura geográfica, especialización por ramo, reducción de costes fijos o gestión de picos de siniestralidad tras catástrofes naturales u otros eventos de gran escala. La externalización bien gestionada puede ser una ventaja competitiva real; mal gestionada, puede traducirse en pérdida de control sobre la calidad y los plazos.
Los criterios clave para seleccionar un proveedor externo de peritación van más allá del precio por expediente. La capacidad de integración con los sistemas propios de la aseguradora, la existencia de protocolos de calidad auditables, la especialización técnica por ramo y la trazabilidad en tiempo real de cada expediente son factores igual de determinantes. Un modelo de externalización maduro incluye indicadores de rendimiento acordados, revisiones periódicas de calidad y mecanismos de escalado para siniestros complejos.
En AGAR Gestiona llevamos desde 2008 gestionando expedientes de peritación y siniestros para aseguradoras y mutuas de distintos tamaños. Con un NPS de 9,8 sobre 10, nuestra experiencia nos ha enseñado que la clave no está solo en la capacidad técnica del perito, sino en el modelo de seguimiento, la comunicación con el asegurado y la velocidad de respuesta ante incidencias. Esos tres elementos son los que, en la práctica, marcan la diferencia entre una peritación eficiente y un expediente conflictivo.
Preguntas frecuentes sobre peritación de siniestros en seguros
¿Cuánto tiempo tiene la aseguradora para hacer la peritación de un siniestro? La Ley de Contrato de Seguro establece un plazo de cuarenta días desde la declaración del siniestro para presentar una oferta motivada de indemnización. No existe un plazo legal específico para la visita pericial, pero la práctica habitual del sector sitúa la primera inspección entre dos y cinco días hábiles para siniestros ordinarios.
¿Qué puede hacer el asegurado si no está de acuerdo con la valoración del perito de seguros? El asegurado tiene derecho a nombrar un perito de parte propio, a su costa, para que revise la valoración. Si ambos peritos no alcanzan un acuerdo, la Ley de Contrato de Seguro prevé el nombramiento de un tercer perito dirimente, cuya resolución será vinculante para ambas partes, salvo impugnación judicial.
¿Qué diferencia hay entre tasación del siniestro y valoración del riesgo? La valoración del riesgo se realiza en el momento de la suscripción de la póliza y determina el capital asegurado y la prima. La tasación del siniestro es la evaluación económica que se hace una vez ocurrido el daño, para fijar la indemnización concreta. Ambas deben estar alineadas para evitar situaciones de infraseguro.
¿La peritación a distancia tiene la misma validez legal que la presencial? Sí, siempre que quede documentada de forma suficiente mediante fotografías, vídeos, declaraciones del asegurado y cualquier otro medio que permita acreditar la extensión real del daño. Su uso está extendido para siniestros de baja complejidad, pero en daños de cierta entidad la inspección presencial sigue siendo la práctica recomendada para minimizar riesgos técnicos y jurídicos.
Conclusión
La peritación de siniestros en seguros es mucho más que una formalidad técnica: es el núcleo del proceso de liquidación y uno de los principales determinantes del coste del siniestro para la aseguradora. Hacerla bien, con criterios homogéneos, plazos controlados y documentación sólida, no solo reduce la exposición a reclamaciones, sino que mejora la experiencia del asegurado y la eficiencia operativa de la entidad. En AGAR Gestiona llevamos más de quince años ayudando a aseguradoras y mutuas a elevar el nivel técnico de su gestión pericial.
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