03 de julio de 2026

Compártenos

Una de las preguntas más frecuentes después de declarar un siniestro es cuánto tarda un perito en hacer un informe. La respuesta honesta es: depende. Depende del tipo de daño, de la complejidad del siniestro, de la aseguradora y, en muchos casos, de si existe una gestión activa detrás que evite que el expediente quede parado. En este artículo desglosamos los plazos habituales, los factores que los alargan y qué pueden hacer asegurados, empresas y corredurías para no quedarse esperando sin información.

Plazos orientativos: de qué estamos hablando realmente

No existe un plazo legal único que obligue al perito a entregar su informe en un número concreto de días. La Ley de Contrato de Seguro establece que la aseguradora debe indemnizar o rechazar en un plazo máximo de 40 días desde la declaración del siniestro, pero el informe pericial es solo una parte de ese proceso, y los tiempos varían mucho según el caso.

En siniestros de daños materiales sencillos, como un escape de agua en un piso o un golpe en un vehículo sin implicaciones de terceros, el perito suele emitir su informe en un plazo de entre 5 y 15 días hábiles desde la inspección. En siniestros de mayor complejidad, ese plazo puede alargarse fácilmente hasta los 30, 45 o incluso 60 días.

Los siniestros de daños en industria, incendios de gran envergadura o siniestros con implicación de varios peritos y contraperitos pueden superar los tres meses. No es excepcional: es la norma en expedientes donde hay mucho capital en juego o disputas técnicas sobre el origen del daño.

Factores que alargan el plazo del informe pericial

La complejidad técnica del siniestro es el factor más determinante. Un perito que valora daños en maquinaria industrial especializada necesita más tiempo de análisis, consulta con fabricantes y revisión de documentación técnica que uno que tasa los desperfectos de una cocina inundada.

La disponibilidad de documentación también es clave. Si el asegurado no aporta facturas, planos, contratos de mantenimiento o cualquier otro documento que el perito necesite, el proceso se detiene. Cada solicitud de documentación pendiente puede sumar días o semanas al plazo total.

La carga de trabajo del perito asignado influye más de lo que se reconoce abiertamente. En épocas de alta siniestralidad, como tras una catástrofe natural o temporales severos, los peritos pueden tener la agenda desbordada. El resultado es que inspecciones que normalmente se harían en dos o tres días se retrasan semanas.

Por último, los siniestros donde el asegurado ejerce su derecho a nombrar un perito propio generan una fase de contraperitaje que, aunque protege los intereses del asegurado, añade tiempo al proceso. El plazo de esta fase no está estandarizado y puede variar considerablemente según las partes implicadas.

El proceso paso a paso: desde la inspección hasta el informe

Entender las fases del proceso ayuda a identificar dónde se producen los retrasos. El ciclo habitual comienza con la declaración del siniestro y la asignación del perito por parte de la aseguradora. A continuación, el perito contacta con el asegurado para fijar la visita de inspección. Este primer contacto puede tardar entre 24 horas y varios días según la urgencia declarada.

La visita de inspección es el momento en que el perito evalúa los daños in situ. Dependiendo de la magnitud, puede resolverse en una sola visita o requerir varias. Tras la inspección, el perito elabora el informe técnico con la valoración de los daños, la determinación de la causa y, en su caso, la propuesta de indemnización.

Una vez redactado, el informe se remite a la aseguradora, que lo revisa antes de trasladarlo al asegurado o de tomar una decisión sobre la cobertura. Esta fase de revisión interna puede añadir varios días más al plazo total. El asegurado, en muchos casos, no sabe en qué punto del proceso se encuentra su expediente.

Ejemplo real: cuando un siniestro industrial se complica

Una empresa del sector de fabricación de componentes metálicos sufrió un incendio que afectó a parte de su nave y a maquinaria específica. La aseguradora asignó un perito en 48 horas y la primera inspección se realizó a los cuatro días. Hasta ahí, los tiempos fueron razonables.

El problema llegó después: el perito necesitaba la valoración de la maquinaria dañada, que requería informes de los fabricantes originales, algunos de ellos con sede en Alemania. La documentación tardó tres semanas en llegar. Mientras tanto, el expediente estuvo parado, y la empresa no recibió ninguna comunicación proactiva sobre el estado del proceso.

Al incorporarse una empresa de gestión de siniestros al proceso, se estableció un seguimiento activo: se contactó directamente con el perito, se aceleró la recopilación de documentación y se mantuvo informada a la correduría en todo momento. El informe final se emitió dos semanas antes de lo previsto inicialmente. En siniestros complejos, la gestión activa marca la diferencia.

Qué pueden hacer corredurías y asegurados para no quedar en espera

La mejor forma de evitar retrasos evitables es preparar la documentación antes de que el perito la solicite. Facturas de compra o reparación, contratos de mantenimiento, fotografías del estado previo, planos o inventarios actualizados: todo lo que pueda acreditar el valor y el estado de lo dañado debe estar listo desde el primer momento.

Las corredurías tienen un papel activo y muchas veces infrautilizado en este proceso. Acompañar al asegurado durante la peritación, revisar el informe antes de que el asegurado lo acepte y solicitar aclaraciones técnicas cuando la valoración no sea razonable son acciones que marcan diferencias reales en el resultado final.

Cuando los plazos se alargan sin justificación o el asegurado no recibe información clara sobre el estado de su expediente, tiene derecho a reclamar. Puede hacerlo a través del defensor del asegurado de la compañía o del Servicio de Reclamaciones de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones.

Puedes conocer más sobre cómo funciona el acompañamiento profesional en siniestros de cierta envergadura en nuestra página de gestión de siniestros para empresas, donde explicamos el proceso completo y los puntos críticos donde la gestión externa aporta más valor.

Cuándo el plazo del informe pericial es un problema real

Para un particular que espera la resolución de un siniestro doméstico, un retraso de dos o tres semanas es una molestia. Para una empresa que ha sufrido un siniestro que paraliza su actividad, cada día de espera tiene un coste económico directo. La pérdida de beneficios, los costes de alquiler de maquinaria sustituta o las penalizaciones por incumplimiento de contratos con clientes no esperan a que el perito entregue su informe.

En estos contextos, la capacidad de acelerar el proceso, de anticipar los requerimientos del perito, de negociar con criterio técnico y de mantener una comunicación fluida con todas las partes es lo que diferencia una gestión profesional de un proceso que se arrastra durante meses sin que nadie lo controle.

Según datos del sector, los siniestros industriales y empresariales con una gestión activa y especializada se resuelven, de media, en plazos notablemente más cortos que aquellos donde el asegurado afronta el proceso solo. El motivo no es opaco: la experiencia acumulada en cientos de expedientes similares permite anticipar fricciones antes de que ocurran.

Conclusión

Saber cuánto tarda un perito en hacer un informe es útil, pero lo más importante es entender qué factores alargan ese plazo y cómo actuar para reducirlos. La complejidad del siniestro, la documentación disponible y el nivel de seguimiento activo son los tres ejes que más condicionan el resultado. En AGAR Gestiona llevamos desde 2008 ayudando a corredurías, aseguradoras y empresas a que sus siniestros no queden bloqueados en ninguna fase del proceso.

¿Quieres saber cómo AGAR puede ayudarte? Cuéntanos tu caso a través de nuestro formulario de contacto en agargestiona.com/#contacto


Compártenos